Las abogadas

Con la venia, señoría

Es cierto que tenía todo para gustarme, mi predilección por las series y películas de juicios nació el año que vi la que es sin duda mi película favorita: La herencia del viento (1960). Está basada en un caso real que tuvo lugar en 1925 y ha sido homenajeada en Los Simpson, cuando Lisa se enfrenta a Ned Flanders en The Monkey Suit en el capítulo 377.

Dos grandes abogados se enfrentan en un juicio insólito: el acusado es un profesor que enseña a sus alumnos la teoría darwinista de la evolución. Algo prohibido por el creacionismo. Se junta la abogacía y la batalla lógica y argumental con otra de mis debilidades: el cine reivindicativo, crítico y/o periodístico, cuando no directamente documental: Bowling for Columbine (2002) me cambió la vida.

Spotlight (2015) o Tres anuncios en las afueras (2017) en su búsqueda de la verdad. Captain Fantastic (2016), Figuras ocultas (2016) o Persépolis (2007) en su afán por poner en el centro la propia identidad. Y las joyas de la corona: Network (1976) y Radio Encubierta (2009).

Uno de los momentazos de Network

Las abogadas parten de otra historia real bien conocida (o no tanto por desgracia) en España. Y ficcionan la juventud de dos mujeres que consiguieron, junto a sus compañeras de profesión, grandes avances para este país en derechos y libertades. Manuela Carmena y Cristina Almeida fueron perseguidas y atacadas por su trabajo y sus esfuerzos en contra del sistema. Con la ley en la mano mejoraron, no sin dificultades, muchas vidas. Y así lo vemos durante los seis capítulos.

Personajes críticos con personalidades fuertes que no quieren que nadie distorsione la realidad. Una serie que no pierde la coherencia ni el ritmo y que apuesta por unos juicios tan interesantes como fluidos. Funcionan sin necesidad de técnicas de edición, a golpe de diálogo.

Emotiva, atrapó a la audiencia de RTVE (desde El Ministerio del Tiempo que no podían celebrar tanto un éxito) y, sin abandonar su maravilloso ejercicio de memoria histórica, navegó por el contexto social y político del momento con el objetivo claro de mostrar cómo se desenvolvían en los juzgados las abogadas laboralistas.

No solo la dibuja, muestra viva a la juventud preparada que se la jugó en los últimos años del franquismo y en los primeros de la transición. Inserta algunas imágenes de archivo, pero las actrices trasladan una luminosidad que se come los documentos, se percibe esa ilusión por el cambio. ¿Por qué? Seguramente porque no tratan de imitar a las personas que interpretan sino que escarban con criterio en lo que representaban en la sociedad sus personajes.

Lejos de querer replicar una ambientación de serie de época, la fotografía tiene personalidad propia. Tiene mucha fuerza audiovisual. Hay cuidado por los detalles y se agradece. Si hay que poner un ‘pero’ es al montaje de la última hora, un tanto brusco.

Deja con ganas de más, así que ahí van otro tipo de abogados y culpables, si le quieres meter humor y moral laxa: la serie Better Call Saul (2015). Y si quieres poner seriedad: El juicio de los 7 de Chicago (2020).

Una respuesta a «Las abogadas»

  1. […] me escondo, es otro de mis géneros predilectos. En la última década, las series de televisión se han convertido en uno de los medios más […]

    Me gusta

Deja un comentario

Soy Álvaro

El 5 de julio de 1954, mi abuelo inauguraba el ‘Liceo Coll’ en Quart de Poblet. El título de esta web pretende homenajearlo.
Después de muchos años enfocándome principalmente en el deporte olímpico, quiero volver a escribir sobre todo aquello que se me pasa por la cabeza: noticias, cine, literatura, deporte, videojuegos…