Vida e ilusión pese a todo
Muchos deportes y federaciones españolas me recuerdan al Valencia Club de Fútbol, sobreviven sin explicación aparente y sacan joyas de la nada. Flores entre la basura. A veces (no tantas) gracias a una hoja de ruta y un plan bien trazado de expertos que trabajan sin hacer ruido ni acaparar portadas (Toni Puig con los relevos o Domenico Rinaldi en saltos ornamentales), pero también gracias a la gran cantidad de talento que existe en la base en deportes como el taekwondo, la vela o el piragüismo. Por mal que gestiones determinadas federaciones salen diamantes en bruto por castigo.
¿Un nuevo tándem en el 470 mixto? Pues Jordi Xammar y Marta Cardona logran el oro europeo en las costas croatas con una exhibición de manual, como si llevaran navegando juntos décadas.
¿Que ningún español había ganado nunca un europeo de slalom? Pues nuestro palista Miquel Travé termina de eclosionar en París y se impone al campeón olímpico en su casa. Un oro para un piragüista que ama las aguas bravas y quiere que siga sonando el himno español en mundiales y Juegos Olímpicos. Tiene más citas con la historia.
El mismo fin de semana, Szeged, la cuna de de las canoas y los kayaks en aguas tranquilas, celebraba la primera Copa del Mundo de la temporada; que servía de selectivo interno para España para acudir al europeo de junio y al mundial de agosto. Ni cortos ni perezosos, los nuestros volaron sobre el lago húngaro para llevarse un total de doce medallas. Tres oros, seis platas y tres bronces.
Me quedo con dos nombres. Con el de Bárbara Pardo, integrante del nuevo K4-500 tras lo sucedido con la leyenda española Teresa Portela. La de Antella, a sus 25 años, abrió el ciclo olímpico de forma explosiva y se hizo con el oro junto con Lucía Val y Estefanía Fernández y Sara Ouzande (si queréis conocerlas mejor, tuvimos a ambas en el canal). La valenciana sabe qué es subirse al podio. Venía de cosechar éxitos en los mundiales sub23 y junto a Íñigo Peña ya se había colgado el bronce con el K2-500 mixto en el mundial de Alemania.
Una deportista con garra. Intentó entrar en el preolímpico de París en K2 teniendo solo seis semanas para prepararlo junto a Lucía Val. Bárbara entrenaba entonces en Pontevedra y Lucía en Sevilla. Se quedaron muy cerca.
El otro nombre es el de Viktoriia Yarchevska. Bronce en C2-500 con Maria Àngels Moreno y oro en C1-200 en Szeged. 20 años recién cumplidos y ha superado a miuras olímpicas, incluidas sus compañeras Antía Jácome y María Corbera (esta última volvió a subir al podio en C1-500 y en los 5000m, un doblete que no debe pasar desapercibido). En categoría infantil copaba todos los podios en las pruebas autonómicas de Kayak de Mar, donde obtuvo la fuerza que la hace ser una bala.
La palista alicantina de padres ucranianos también tiene una medalla con una embarcación mixta: el pasado año en Uzbekistán se hizo con el bronce mundial en C4-500. Compartió bote con Adrián Sieiro, Manu Fontán y Valeria Oliveira.
La subcampeona europea junior en C1-500 en 2023 le ha mandado un dardo a la que hasta hace poco más de un año era la pareja sensación del piragüismo patrio. Con su oro, con su espectacular regata en aguas internacionales, le ha ganado el selectivo nacional a Doña María Corbera Muñoz. Aún cabía más ilusión.








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