¿Qué hicieron tan bien JJ Abrams y su equipo?
Hay reencuentros que no queremos que sucedan nunca. Otros que los idealizamos con el paso del tiempo, mientras esperamos que sucedan. Luego están los que simplemente pasan. Yo llevaba un tiempo planeando el mío con la serie Lost, quería que sucediera con luz y taquígrafos, pero fue mi mujer la que me empujó definitivamente a ello, así que este verano tuve la cita con una de esas historias que uno tiene que ver a lo largo de su vida.
Muchos argumentaron en su día que quedaban muchas cosas sin resolver, y realmente se da respuesta a todo lo importante, de hecho a prácticamente todo. Aún así, en el epílogo, se cercioraron de que ningún despistado quedara sin respuesta rizando el rizo. Otra cosa es que estas no gustaran o convencieran.
Estamos ante una obra de personajes, si bien la trama de las primeras temporadas mantiene una coherencia y una cohesión que ayuda a elevar la serie, lo que la hace conectar con el espectador son sus personajes; le da poco a poco todo su peso a la coralidad de personalidades. Por eso le perdonamos los Deus ex machina. ¿El cénit? El episodio La Constante (4×05). Es digno de estudio: donde la ciencia ficción se fusionó a la perfección con el relato pulp.

Y aún así, dos de sus protagonistas eran la definición de Gary Stu y Mary Sue: Jack Shepard y Kate Austen carecen de defectos graves. El médico era capaz de hacer prácticamente de todo, era el líder ideal e incluso cuando se desmoronaba, sabía volver a confiar en sus capacidades tras reflexionar consigo mismo.
¿Qué hicieron tan bien entonces JJ Abrams y su equipo? En primer lugar abrazar a esta pareja facilona con personajes redondos como Hugo, James, Sayid, Charlie, Claire, Michael, Sun, John, Juliet, Ben y compañía. El tema central finalmente eran las conexiones humanas, incluso a través de la muerte; la interacción entre ellos era clave para superar los problemas individuales. Y ahí el guion no tuvo fisuras, los secretos y el complejo mundo oculto en la isla estaba al servicio del crecimiento de cada uno de ellos aunque el espectador no podía notarlo (ahí es donde empieza la magia del creador).
En segunda instancia, usaron los flashbacks con mucha inteligencia para alimentar el misterio desde el presente, desde el pasado y más adelante… desde el futuro. Además, supieron aprovechar el auge del uso de Internet y con un formato narrativo innovador empoderaron al espectador. Foros, discusiones en línea… la audiencia fue masiva y sobre todo duradera porque nos involucró. Todos queríamos descifrar las pistas antes de la era del streaming. El impacto fue tal que cambió hasta la forma en la que se consumían las series. Hasta ese momento, tan solo la NBA (entiéndase la exageración) había conseguido que cierta parte de la población trasnochase e hiciera quedadas para ver la televisión.
Pero… quince años después, cuando los ritmos son otros y los enigmas están aclarados, ¿sigue funcionando? Sí.
Emociones a un lado, uno de los culpables es el uso de la ironía en la narrativa. Su uso como recurso literario es continúo y lo ejecutan con maestría.
La ironía cósmica o del destino: el destino, o fuerzas mayores, orquestan situaciones que parecen sarcásticas para los personajes (un cirujano cae del cielo justo cuando Ben necesita un doctor especializado en cirujía espinal). Bromas crueles o casos de justicia poética tenemos unas cuantas —se vienen spoilers—.
A Locke no le dejaron ir a una expedición aborigen y acaba en la isla. Michael construye una balsa para sacar de allí al que menos quiere irse. Arzt, el experto en dinamita, muere sujetando cartuchos. Hugo luchaba contra problemas alimenticios y justo le mandaron vigilar la comida a él. Cuando empezó a superarlo: cayeron más víveres del cielo. James, que era un timador, es engañado por Ben con el marcapasos. La estación La Llama acaba estallando en llamas. El llavero de la furgoneta Dharma que encuentra Hugo lleva una pata de conejo. Locke sobrevive al disparo de Ben gracias a que su padre le robó el riñón. Charlie fallece sin tener familia y su hermano Liam, que le metió en las drogas y aseguraba que Charlie sería el único que tendría mujer e hijos, sí construye la suya. Charlotte, que se dedica como arqueóloga a explorar ruinas antiguas, morirá precisamente por un salto temporal al pasado.
Pero es que Jin aprende inglés por su mujer, cuando Sun había aprendido el idioma para poder romper su relación con él. Michael cambia el Rolex de Jin por una pistola para acabar con su propia vida, cuando justo por ese mismo reloj Jin le había intentado matar tiempo atrás en la isla. “Vamos a morir todos” dice Hugo jugando al Risk. O en la última temporada, cuando el Hombre de Negro esté deseando salir de la isla con la apariencia de Locke, precisamente el hombre que quiso quedarse a vivir allí.
Y como estas hay decenas, ironías visuales o en diálogos que le dan diferentes tipos de profundidad o alivio cómico, según el momento. El guion estaba más armado de lo que parecía y este recurso lo demuestra. Esto apela y provoca directamente al público. Mi favorita es Ben despertando con un anorak en medio del desierto. Pero es que Benjamin es odioso gracias a lo bien creado e interpretado que está.

— ¿Cómo puedes leer?
— Muy fácil, me enseñó mi madre cuando era bien pequeño.








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