El método Williams

Una segunda lectura sobre el biopic de Richard Williams

Si algo creo que define a la película El método Williams es el efectismo, está construida visual y musicalmente para transmitir los conceptos de superación y de constancia ante las adversidades. El buen sabor de boca inmediato de saber que las protagonistas han alcanzado su objetivo es motivador en una primera instancia. Si ellas pudieron, tú puedes si te lo propones. Todo remite a no rendirse, a un término que bien conocemos: la resiliencia.

Se sienten cercanos los esfuerzos del padre. Las penurias por ser pobres y el racismo que sufren hacen que empaticemos con su dolor y frustración y que sintamos cada triunfo y cada alegría que les llega. Cada revés y cada obstáculo que sortean está colocado estratégicamente para que el ritmo no decaiga y nos metamos en su piel de forma satisfactoria.

Hay clips que están hechos totalmente para inspirar, secuencias que evocan a la figura del líder positivo e inquebrantable que dirige a su equipo a la victoria. A la importancia del liderazgo. Radiografían lo que teóricamente debe ser un coach y utilizan los valores deportivos como bandera. Las claves quedan reflejadas: la confianza en uno mismo y en los demás.

Rumiarla las siguientes horas y rascar las capas hace que se vaya desmontando el artificio. ¿El fin justifica los medios? ¿Actuó bien realmente Richard Williams? ¿El éxito de sus hijas perdona todo lo que hizo? La exaltación continúa del padre hecho a sí mismo y del sueño americano y su supuesta meritocracia junto a la narración reiterativa para dirigir lo que debe sentir el espectador me produjo rechazo. Se nota que se construyó el personaje para Will Smith, para que pudiera lucirse en el biopic y optar al Oscar (que ganó merecidamente). Eso, unido a que la familia Williams trabajaba junto al equipo de dirección, no ayuda a congeniar con un padre que —además de eclipsar a las verdaderas protagonistas (¿no son ellas las estrellas?)— está suavizado y blanqueado para parecer amable pese a su “peculiar carácter”. No vi una crítica real y contundente al método más allá de las palabras de la madre. Es un relato ventajista construido desde la victoria. La paliza que recibe Richard es una secuencia que busca con demasiado descaro que su arrogancia y sus contradicciones no le pesen tanto al espectador.

Aunque superficialmente no parece que lo pretenda, subyace un mensaje peligroso de la película: la felicidad y el éxito dependen de la victoria, de ser los mejores y/o del dinero. El propio padre habla de su decisión unilateral: “al ver levantar a Virginia Ruzici un cheque con tantos dólares, decidí que mis hijas fueran tenistas”. El mensaje neoliberal vuelve a estar ahí.

Me pareció que simplificaba en exceso términos tan complejos como el éxito y el fracaso (no contempla los grises) y olvidaba en cierto modo a los que se quedan en esas calles de las que salieron ellas. Les pedía que se divirtieran, sí, pero luego no actuaba en consecuencia. ¿Nos quedamos con las palabras o con los actos de un líder? El lenguaje corporal del padre muestra continuamente a una persona tensa y exigente durante los entrenamientos y partidos y su comportamiento con los entrenadores no es precisamente ejemplar. Además, saca a Serena y a Venus del circuito juvenil en teoría para evitarles presión, pero queda patente que él era el primero en hacerlo.

La película usa aquello de “trabajo + talento + fe” te lleva donde quieras para inyectar optimismo en el público y lo contrapone a las drogas y la violencia en las calles para que la fórmula del drama funcione. Y aunque las críticas a las injusticias y al racismo están ahí, justifica continuamente con el compromiso de Richard todos sus defectos; pues su hija venció a Arancha Sánchez Vicario. ¿Gracias o pese a él?

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Soy Álvaro

El 5 de julio de 1954, mi abuelo inauguraba el ‘Liceo Coll’ en Quart de Poblet. El título de esta web pretende homenajearlo.
Después de muchos años enfocándome principalmente en el deporte olímpico, quiero volver a escribir sobre todo aquello que se me pasa por la cabeza: noticias, cine, literatura, deporte, videojuegos…