El sable femenino volvió al podio
Antes del ruido, antes de los drones y de ese vértigo que solo provocan unos Juegos Olímpicos, hubo un momento que tuvimos que pasar temporalmente por alto.
A comienzos de 2026, en los primeros torneos internacionales, Lucía Martín-Portugués se subía al podio en el primero y rozaba la medalla en el segundo. Dos apariciones y un mensaje claro: aquí está de nuevo.
Hablamos. Me volvió a contagiar su energía, ilusión y ambición perenne.
Y ahora, cuando el macroevento ya es recuerdo y el calendario no se detiene, toca retomar el hilo. Porque el ciclo olímpico no entiende de nostalgias.
Lo mejor aún está por venir, y la mejor manera de avanzar, de retomar el camino, es escuchándola.







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