No dejemos que nos domine el enaltecimiento de la malicia.
Como declaración de intenciones, en esta primera entrada con la que doy el pistoletazo de salida al Liceo Coll, me gustaría poner el foco en el libro de Mauro Entrialgo: ‘Malismo’
¿Cómo define el término? “Es un mecanismo propagandístico que consiste en la ostentación pública de acciones o deseos tradicionalmente reprobables con la finalidad de conseguir un beneficio social, electoral o comercial” Así lo cuenta el autor si queréis información más ampliada:
Creo que tenemos que apostar por el diálogo y la calma más que nunca para no contribuir a aumentar el desasosiego en el que vivimos.
El concepto que da título al ensayo ha impregnado también nuestra actitud y salpicado nuestro día a día, que ya estaba agitado desde hacía mucho. Lo vemos en el hemiciclo con los políticos pero también en ruedas de prensa, chats, conversaciones de bar y en nuestras propias familias. Una de las últimas ha sido el ‘No, gracias a Dios’.
Volvamos a poner el norte en su sitio, o tratemos de ayudar a recolocarlo para que el sentido común vuelva a ser el más común de los sentidos, que decía mi profesor de historia. Aunque eso no venda. Cuidar nuestras palabras es un primer paso.
El propio Coque Malla se vio acorralado en un titular que no correspondía con lo explicado en la entrevista, la vergüenza por buscar lo incorrecto no debemos dejar que se extinga. Aunque Dani Martín haya optado por lo contrario.

Además, hemos normalizado tantas cosas que a veces nos cuesta hacer autocrítica y entramos como un miura a cada embolado, atraídos por esa provocación que se viste de bermellón.
Tomemos perspectiva.








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